Edam, Holanda

A unos 20 kilómetros, aproximadamente, nos espera Edam. Si pensamos en un pueblo típico holandés, un pueblo que visitar en los alrededores de Amsterdam, Edam seguro que se nos cuela en los primeros puestos de esos pensamientos.

Edam vive ya irremediablemente asociado a su mundial y famoso queso. Pero antes del queso que le da la fama mundial, es justo valorar los emplazamientos que este rincón de Holanda nos ofrece.

Paseando por Edam, añorando posiblemente la vida que muestra, debemos acercarnos hasta su puente Kwakelbrug que no sólo es uno de los emblemas de la ciudad, si no que además, desde él podemos disfrutar de unas vistas magníficas de Edam.

Uno de los tesoros que Edam esconde, y pese a eso ofrece a sus visitantes, es su carrillón, el más antiguo de los Países Bajos que data del año 1560 y está en su Speeltoren, su torre del siglo XV y de 16 metros de altura. Todo un símbolo para Edam y para sus habitantes.

En el Edams Museum, podemos ver como era la vida en una casa del siglo XVI y además acercarnos a través de las pinturas, mapas, grabados y fotos que aquí se guardan, a la historia de Edam. El Museo abre los sábados y los domingos de 11.00 a 16.45.

Otro de los museos curiosos y de temática interesante que también se pueden visitar en Edam, es el Museo Artimare, que muestra exposiciones en torno a los mitos y a las leyendas.

En la ciudad hay también espacio para construcciones más imponentes, es el caso de la Iglesia dedicada a San Nicolás. Está Iglesia está en la Grote Markt, es del siglo XVI y su paseo a lo largo de sus tres naves es un tiempo sobradamente justificado sobre todo habida cuenta de sus vidrieras.

Y no deberíamos dejar Edam sin habernos acercado a Fort Edam, patrimonio mundial de la UNESCO. Sus bosques son una reserva natural protegida.

Y ahora si, ¡cómo no!, Edam es conocida a lo largo y ancho del mundo por su queso, su característico queso recubierto de su característica cera roja. El Edam era conocido en el país como “el queso de bola holandés”. Este reconocimiento que el mundo ofrece a este producto, delicioso por otra parte, no pasa desapercibido a los locales de la zona, que no sólo lo fomentan sino que también lo recrean en su intento de que lo que tan famosos los hizo no vaya poco a poco cayendo en el olvido. Así que, si estáis por Edam en los meses de verano, en julio y el agosto, podéis acercaros al mercado del queso. En la Edad Media este mercado era el centro de la actividad del pueblo y hoy sus actuales habitantes recrean las maneras y formas de comercializar y tratar el queso en aquellos momentos, es un tributo vivo al producto que fue más que el motor económico del lugar, fue una manera de vivir y de entender la vida. Este mercado se lleva a cabo junto con un mercadillo al aire libre.

UBICACIÓN

Edam, 1135, Holanda.