Hoorn, Holanda

Buscando pueblos queseros en Holanda, siguiendo sus excelencias y saboreando sus rincones junto a Volendam, Edam o Alkmaar tiene que estar este pintoresco lugar.

Todos los pueblos y las ciudades que pretendemos mostraros desde Buendía y que os llevan por los alrededores de Amsterdam y, en algún caso, un poquito más allá, tienen algo particular y, en el caso de Hoorn, es la manera en que han sabido avanzar por los siglos, manteniendo muchas de las fachadas de sus casas y de sus edificios del casco histórico para así envejecer siendo un rincón de cuento.

Hoorn es mar. Su historia se escribe pegada al mar. Desde aquí zarpaban los barcos de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Las casas que podemos ver en sus Rode Steen, la plaza de la ciudad, muestran ese próspero pasado. Pero también sus gentes son mar, son héroes del mar: Willem Schouten, que dejó en nombre de su ciudad natal (cabo de hornos) en la punta de América del Sur; Jan Pietersz Coen, el explorador que fundó lo que hoy conocemos como Jakarta.

En Hoorn podemos disfrutar del Westfries Museum. Este Museo es un gran narrador de la historia del lugar, para lo cual no duda de valerse de una gran número de objetos históricos. El Museo esta en Rode Steen, en un edificio que cuando se levantó, en el año 1632, lo hizo como prisión. Traducido el nombre de la plaza es “piedra roja” y esto no es debido a la tonalidad de ningún material sino a la sangre que salpicaba a los asistentes a las ejecuciones.

UBICACIÓN

Hoorn, Holanda.