Thorn, Holanda

Thorn, una vez que nos decidimos a visitar pueblos fuera de Amsterdam, es la visita inesperada. Thor, es la “ciudad blanca”. Sus blanquísimas paredes, los contrastes de éstas con las ventanas, los diferentes adornos, todo ello en tonalidades oscuras, serán de esas imágenes que queremos captar para siempre con nuestras casas, pero que seguro disfrutaremos mucho más viviéndolas.

Y Thor, también tiene una historia. Al principio Thorn era un minúsculo estado independiente (fue el principado más pequeño del mundo) dentro del Sacro Imperio Romano-Germánico y no sólo eso lo dotaba de peculiaridad, sino que era un lugar gobernado por mujeres, la máxima autoridad era la abadesa del convento que dio origen a este lugar. El lugar fue creciendo con los años hasta llegar a ser una ciudad. Y así llegamos al siglo XVIII y llega el momento en que las damas de la aristocracia abandonan la ciudad huyendo de los franceses. La ciudad no queda vacía por mucho tiempo y a esta ciudad abandonada llegan personas con pocos recursos económicos que se asientan en ella. En estos momentos estaba en vigor un impuesto, un impuesto cuya cuantía venía determinada por el tamaño de las ventanas de las casas. ¿Cómo podían los pobres que se habían adueñado de la ciudad, hacer frente a este impuesto?, efectivamente, no podían. Así que lo que hicieron fue cerrar y reducir el tamaño de las ventanas y para que no se viera la diferencia que había entre los ladrillos que estaban ya puestos y los ladrillos nuevos, pintaron las casas de blanco. Casas de blanco que llegaron hasta nuestros días.

Por Thorn paseamos bajo la atenta mirada de su Iglesia, su alta torre nos vigila desde el exterior y su blanco interior nos ofrece la misma cálida sensación que el resto del pueblo, su bóveda es de un gótico elegante, su altar mayor roza el barroco. Ir a Thorn es ir a presentar nuestros respetos al lugar en el que empezó todo.

Si queremos conocer algo más de la historia de este encantador pueblo holandés lo podemos hacer en el Museo Municipal van Thorn. El museo abre de martes a domingo de 10.00 a 17.00 y los lunes de 12.00 a 17.00.

Y por Thorn puede pasear, sus calles están plagadas de bicicletas y habitantes tranquilos cuyo ritmo de vida nos invita a sentarnos en alguna de sus terrazas y disfrutar de sus paisajes, del ambiente y...de la tarta de melocotón. Sobre esto último no os contamos más, nos gustaría finalizar el paseo escuchando lo que vosotros nos tenéis que decir a propósito de la tarta de melocotón.

UBICACIÓN

Thorn, Holanda.